
Qué mejor manera de cerrar este blog de Teoría social y comunicación que con un teórico que exalte la comunicación al grado de darle prácticamente una vida propia.



Goffman nos habla de cómo cada quien desempeña un rol en la sociedad, un rol que es actuado, tal actuación tiende a incorporar y ejemplificar los valores oficialmente acreditados de la sociedad.
Sin embargo, hay ocasiones en las que nos encontramos con tergiversaciones, que es cuando se pretende representar un rol que no es el auténtico. Aquí un ejemplo de esto:

Al hablar de Marx es necesario darle sentido al concepto de “materialismo”, el cual establece como principio de estudio de la sociedad a los individuos, su acción y sus condiciones de vida, pero no a las ideas como autores como Weber podrían sugerir.
Se estudia al hombre porque éste es un ser real, cuya condición se define por su trabajo, por la producción de sus medios de vida y de su propia vida material. Es decir, importa lo que el hombre produce y cómo la produce, es el trabajo y el intercambio lo que define su vida, incluso las ideas; Marx postula que éstas dependen de cómo vivimos materialmente y surgen para que la producción aumente.
o Importa lo que el hombre produce y cómo lo produce, no lo que piense. Esto es sobre todo importante cuando se entiende que para Marx no cabe estudiar las ideas, ya que éstas no son tangibles, sino que se debe estudiar al hombre, a la fuerza de trabajo.
o Trabajo e intercambio define nuestra vida.
o La conciencia aparece entrelazada con la actividad material y el trato material de los hombres. Toda idea que tenemos depende de cómo vivimos materialmente.
o Las ideas surgen para que la producción aumente.
Otro aspecto que menciona es que el proletariado inconforme con su papel social iniciará una revolución, con la cual destruirá todo lo existente y llegar entonces a un estado comunista.
Aquí se presenta una caricatura muy simpática sobre el "papel" de cada uno y cómo su trabajo le define.


